Fondo

jueves, 15 de septiembre de 2016

Plaza España de Sevilla

La Plaza de España es un conjunto arquitectónico encuadrado en el Parque de María Luisa de la ciudad española de Sevilla. Es el edificio más grande de la arquitectura regionalista andaluza. Se construyó como edificio principal de la Exposición Iberoamericana de 1929.
En sus bancos aparecen representadas todas las provincias de España en paños de azulejos, y sus muros están decorados con bustos de españoles ilustres.
Fue proyectada por el arquitecto sevillano Aníbal González fue nombrado arquitecto director de la muestra y realizó
muchos edificios de estilo neomudéjar y regionalista en la ciudad a comienzos del siglo XX. Para la realización de la plaza le ayudaron un conjunto de colaboradores, entre los que se encontraban el ingeniero José Luis de Casso y el arquitecto Aurelio Gómez Millán. Las obras de
construcción comenzaron en el año 1914, siendo la primera piedra colocada por Alfonso XIII.
Al igual que otras obras de la muestra, la construcción de la plaza fue auditada por el propio rey Alfonso XIII, que se hizo a sí mismo responsable de vigilar la adecuada
marcha de buena parte de proyectos de la Exposición. El 31 de enero de 1928 Alfonso XIII subió a Torre Norte y contempló que en Sevilla se habían erigido recientemente edificios de 5 o 6 pisos, y comentó al alcalde de la ciudad:
Prohibid que dentro de la capital se levanten casas con
muchos pisos. ¡Que no se pierda el carácter de Sevilla! En las afueras bien está; pero en el centro de la ciudad, no. Sevilla tiene su leyenda, tiene su Barrio Santa Cruz, y esas casas únicas que le dan un aspecto que no debe perder. 
En 1929 tuvo lugar en la plaza el acto de inauguración de
la exposición, con presencia del monarca y diplomáticos de los países iberoamericanos. La plaza es de grandes dimensiones (170 metros de diámetro), tiene una forma semi-elíptica, que simboliza el abrazo de España a sus
antiguos territorios americanos, y mira hacia el río Guadalquivir, como camino a seguir hacia América.
Su superficie total es de 50,000 m² cuadrados aproximadamente, de los que 19, 000 están edificados y los 31 000 restantes son espacio libre, está bordeada por un
canal que recorre 515 m y es atravesado por cuatro puentes. Los edificios que envuelven la plaza se estructuran en un edificio central, alas con edificaciones intermedias que compensan una excesiva longitud y torres en los extremos. La construcción está realizada con ladrillo visto
y cuenta con una amplia decoración de cerámica. Los techos de la galería de la plaza cuentan artesonados y esta se sostiene con columnas de mármol. Los respaldos de los bancos y algunas farolas están realizadas en hierro forjado. Los medallones con caras de españoles ilustres, las
columnas marmóreas y los artesonados dan al conjunto un ambiente renacentista. Según los escritos de Aníbal González su inspiración para diseñar la plaza había sido el Renacimiento español, modernizándolo. 

Las dos torres que flanquean la plaza, que proporcionan un ambiente de estilo barroco, miden 74 metros de altura, y crearon disgusto entre los académicos por rivalizar en altura con la Giralda. El canal que contiene es cruzado por 4 puentes que representan los 4 antiguos reinos de España (León, Castilla, Aragón y Navarra).
En las paredes de la plaza se encuentra una serie de 48
bancos que representan a cuarenta y seis provincias españolas peninsulares (todas excepto Sevilla) y los dos archipiélagos (Canarias y Baleares), con su escudo, un mapa y un paño de azulejo pisano con hechos históricos destacados de la provincia o archipiélago representado,
colocados en orden alfabético. Estos bancos se encuentran en cuatro tramos, y al principio y final de cada uno de ellos, se encuentra un paño de azulejo pisano relativo a la provincia de Sevilla. Los bancos tienen, también, a los lados, dos pequeñas torres con anaqueles que han sido
usados en alguna ocasión para colocar libros. 

Otros detalles a destacar de la obra son sus múltiples relieves realizados todos por el escultor Pedro Navia, pudiéndose contemplar:
En un principio, tras finalizar la exposición, su destino era
formar parte de la Universidad de Sevilla, esa es la razón de las hornacinas existentes en cada una de las provincias. Sin embargo tras haber sido utilizada durante la Exposición, pasó a ser sede del gobierno militar, sirviendo sus estancias como ubicación de la Capitanía General,
albergando años después además la delegación del Gobierno central en Andalucía y al mismo tiempo el Museo Militar de Sevilla. Hoy en día alberga a la subdelegación de gobierno de España.
También es de destacar la existencia de una sala de teatro dentro de Capitanía General. 



sábado, 3 de septiembre de 2016

Palacio de la Música


El Palacio de la Música es un auditorio de música situado en la calle Sant Pere més Alt en el barrio de la Ribera de Barcelona, (España).Fue proyectado por el arquitecto barcelonés Lluís Domènech i Montaner, uno de los máximos representantes del modernismo catalán. La construcción se llevó a cabo entre los años 1905 y 1908, con soluciones en la estructura muy avanzadas con la
aplicación de grandes muros de cristal y la integración de todas las artes, escultura, mosaicos, vitrales y forja. En 1997 la Unesco incluyó el edificio en su relación del Patrimonio de la Humanidad. En el interior el arquitecto combinó magistralmente los diversos materiales de construcción con cerámica (el "trencadís" tan típico del modernismo catalán) y vidrio. La sala y el escenario
forman un conjunto armónico, en el que uno se integra en el otro. El escenario está dominado en su parte trasera superior por los tubos del órgano, que se convierten a su vez en un elemento decorativo e icono del propio Palacio. La embocadura del escenario está enmarcada por ilustraciones escultóricas espectaculares, sendas alegorías de la música culta y de la música popular: a la derecha,
un busto de Ludwig van Beethoven sobre columnas dóricas que sostienen unos cúmulos de los que emerge la cabalgata de las walquirias, a la izquierda, unos chicos al pie de un sauce en cuyas ramas aparece el busto de José Anselmo Clavé. Se encuentra situada en la calle Sant Pere més Alt, único acceso hasta el año 1989, hace esquina con la calle de Amadeu Vives, que se resuelve con la inclusión
del grupo escultórico (La canción popular catalana), a manera de proa, del artista Miguel Blay, en la que están representados un san Jorge, debajo una figura femenina en el centro como un gran mascarón de proa, rodeada de un grupo de personajes que representan el marinero, los campesinos, el anciano, los niños, la clase alta de la sociedad, símbolo de que el Palacio de la Música Catalana
era para todo el pueblo. La complejidad de la fachada angular a dos calles estrechas hace difícil la visión completa del conjunto. Otros elementos de esta fachada son los arcos con grandes columnas de ladrillo rojo y cerámica. En el primer piso hay un balcón que recorre la fachada con catorce columnas en grupos de dos, cubiertas con mosaico todas con dibujo diferente, en el segundo piso
los bustos de los músicos sobre columnas, realizados por
Eusebio Arnau, de izquierda a derecha son Palestrina, Bach y Beethoven, pasado el grupo escultórico de la esquina se encuentra el busto de Wagner ya en la calle Amadeu Vives. En la parte superior de esta fachada un gran frontón en mosaico de Lluís Bru simboliza la bandera del Orfeón de Antoni Maria Gallissà y en el centro
una reina presidiendo una fiesta con una rueca, en alusión
a La Balanguera, poema de Joan Alcover i Maspons con música del compositor Amadeu Vives. Fachada en ángulo dónde se aprecia la representación en ladrillo rojo de un gigantesco árbol. La fachada realizada por Domènech i Montaner, sorprende por su construcción que se realizó como si fuera a la vista, a pesar que estaba completamente ciega por la posición en todo su frontal de
la iglesia de san Francisco de Paula. Para conseguir la entrada de luz a través de los ventanales de esta fachada, el arquitecto construyó un patio de unos tres metros de anchura que hacía de límite con la iglesia y a pesar de que no era vista, la realizó con gran riqueza de materiales y diseño, la obra de ladrillo rojo visto, barandillas de hierro forjado, cornisas y capiteles esculpidos y con unos vitrales
de colores iguales que en el resto de la edificación. Fachada principal cubierta con la pantalla de vidrio de Óscar Tusquets.En la parte izquierda de la fachada se encuentra el edificio de servicios, realizado por los arquitectos Óscar Tusquets, Lluís Clotet y Carles Díaz en la última veintena del siglo XX, con una torre con la base esculpida como si de una gran palmera se tratara, es también, por donde hay la entrada de los artistas. En la parte derecha se
encuentra sobre unas escaleras la escultura dedicada a Lluís Millet, del escultor Jassans realizada en 1991 y la entrada al restaurante del Palacio, llamado Mirador y realizado como una caja de cristal. En este extremo de la fachada el ángulo con la calle de Sant Pere més Alt,
también se resuelve a manera de proa como en la fachada antigua, representando en ladrillo rojo y en bajo relieve, un gigantesco árbol realizado por el escultor barcelonés Naxo Farreras. Por la antigua entrada de la calle Sant Pere més Alt, lo primero que se ve es una gran escalera doble hacia el primer piso con iluminación de grandes farolas, la barandilla está ricamente labrada en piedra y con los balaustres de vidrio, los arrimaderos son de cerámica
vidriada y con relieves de flores igual que la ornamentación de los techos. Situada en el primer piso, enfrente de la sala de conciertos, es lo que se llama una sala de espera o descanso con una imponente lámpara modernista, las puertas son de vidrio y desde esta sala se pasa a la terraza donde nos encontramos las columnas decoradas con mosaicos que dan a la calle Sant Pere més
Alt, todas las columnas son diferentes en color y decoración. Al entrar en la sala desde el primer piso, hace el efecto de una entrada oscura encontrándose, enseguida, con un gran efecto teatral, con la explosión de luz y color que tiene la gran sala, los vitrales en ambos lados corren desde el suelo al techo con el primero y segundo piso de butacas como si fueran unas bandejas, columnas
decoradas con mosaicos de colores como el techo con rosas rojas y blancas de cerámica vidriada, en la intersección de los arcos superiores se aprecian unos mosaicos en semicírculo representando colas de pavos reales con todo su esplendor y colorido, y en el centro del techo sirviendo para luz natural y eléctrica, la gran claraboya o lámpara realizada por Antoni Rigalt i Blanch, como un gran sol con
forma de esfera invertida, de cristales dorados en el centro y rodeado de otros con tonos más suaves azules y blancos representando bustos femeninos. En la boca del escenario, de once metros de anchura, se encuentra el grupo escultórico de Diego Massana y continuado por el joven Pablo Gargallo, que representa en la parte derecha el busto de Beethoven debajo de la cabalgata de las Valquirias, en
el lado izquierdo, con el busto de José Anselmo Clavé debajo de un gran árbol a los pies del cual se encuentra un grupo de cantores. En la parte del semicírculo posterior del escenario, se encuentran dieciocho musas modernistas en mosaico y en relieve a partir de la cintura que parece que están danzando saliendo de los muros, realizadas la parte
escultórica superior por Eusebio Arnau y el trencadís de las faldas por Mario Maragliano y Lluís Bru, todas son portadoras de diferentes instrumentos musicales, sobre ellas se encuentra instalado el órgano.

martes, 19 de julio de 2016

El Vacío que Dejaste



Te fuiste de mi vida,
una mañana con olor a primavera
huiste como un rayo de luz
dejando en mí una profunda herida.

No sé como haré para llenar tu vacío
tan grande como el dolor que siento
y menos aún podré entender,
porque me has dejado en el olvido.

Y ahora que te fuiste,
el cielo ya no es el mismo
la luna ya no brilla como antes,
pues no la admiro contigo

Triste y sola me encuentro
y solo me quedan tus recuerdos
una flor marchita, una vieja carta
y un amor golpeando en mi pecho.

Autora  (Daniela Aragunde)



martes, 28 de junio de 2016

Castillo de Santa Bárbara

El castillo de Santa Bárbara (en valenciano, Castell de Santa Bàrbara) se encuentra ubicado en el centro de la ciudad de Alicante, España, sobre el monte Benacantil, mole rocosa de 166 m de altitud lindante con el mar, lo que le confería un enorme valor estratégico ya que desde la misma se divisa toda la bahía de Alicante y sus
alrededores terrestres. La imagen de la montaña desde la playa asemeja una cara, por lo que recibe el nombre de «la cara del moro» y es un icono de la ciudad de Alicante.
Hay historiadores que datan el origen del topónimo en las palabras bena, transcripción al árabe de pinna, 'peña' en latín, y de laqanti, adjetivo que proviene de Laqant, Alicante para los árabes.
En sus laderas se han encontrado restos arqueológicos de la Edad del Bronce, ibéricos y de la época romana, si bien el origen de la actual fortaleza hay que buscarlo a finales del siglo IX cuando la dominación musulmana.
Adquiere este castillo el nombre de Santa Bárbara porque el día de su festividad, 4 de diciembre de 1248, la tomó a
los árabes el infante Alfonso de Castilla, futuro rey Alfonso X el Sabio. Tras una dura resistencia por parte de su alcaide Nicolás Peris, en 1296 Jaime II se posesiona de todo el recinto para la corona de Aragón y ordena su remodelación. Casi un siglo después, Pedro IV el Ceremonioso manda sea rectificado el recinto y el rey
Carlos I ordenará su fortificación a comienzos del siglo XVI.

Hasta el reinado de Felipe II no se produce la gran reforma del castillo, con el nombramiento de alcalde del castillo deJuan Coloma y Cardona, que promueve la construcción de las dependencias que en su mayoría hoy contemplamos. Duraron las obras de 1562 a 1580, según
proyectos de Juan Bautista Antonelli y Giacomo Palearo
«el Fratín». Los bombardeos que sufrió Alicante en 1691 por la escuadra francesa y las acciones bélicas llevadas a cabo contra el castillo durante el período 1706–1709, cuando la guerra de Sucesión, en que estuvo en poder de los ingleses, afectaron gravemente a todo el recinto que sufrió la última acción militar en 1873 cuando la fragata
acorazada «Numancia», en manos de rebeldes cantonalistas de Cartagena, lanzó sus proyectiles sobre la población y su castillo, que sería desartillado veinte años después.

Hasta 1963, en que fue abierto al público, estuvo en una situación de abandono. Fue en ese año cuando se inauguraron los dos ascensores que hacen un recorrido por
dentro de la montaña de 142,70 metros y a los que se accede por un túnel de 204,83 m de longitud que nace en la avenida de Jovellanos, frente a la playa del Postiguet.
El 28 de enero de 1844, durante la Rebelión de Boné del coronel Pantaleón Boné, fue ocupado por las fuerzas liberales contrarias a la política del general Espartero. Juan
Martín «El Empecinado» militar amigo de Boné, traicionó su confianza entregando el castillo a las fuerzas de Espartero, que aplastaron la revuelta fusilando a Boné y a todos sus partidarios en el Malecón del puerto, levantándose más adelante en aquel preciso lugar el Monumento a los Mártires de la Libertad.

Durante la guerra civil española sirvió para recluir primero a prisioneros afines al bando Nacional, y posteriormente a prisioneros afines a la Segunda República, la mayoría procedentes del puerto de Alicante y del campo de concentración de Los Almendros. Todavía hoy pueden apreciarse las marcas y grabados de aquellos
prisioneros en algunas de las zonas del castillo.

Se divide este castillo en tres recintos bien diferenciados:
El primero de ellos es el más alto, se le conoce por «La torreta», al encontrarse en él la vieja Torre del Homenaje, y tiene los vestigios más antiguos de toda la fortaleza, unos basamentos de los siglos XI al XIII. En este recinto contemplamos, entre otros, el llamado Baluarte de los
Ingleses, así como otras dependencias: Parque de Ingenieros, Sala Noble, que fuera hospital, Casa del Gobernador, etc. La explanada más elevada es conocida como «Macho del Castillo»; en ella estuvo la antigua alcazaba. El recinto intermedio corresponde a las dependencias más importantes concluidas en 1580: Salón Felipe II, antiguo Cuerpo de la Tropa frente al amplio Patio
de Armas a cuyas espaldas se hallan las ruinas de la ermita de Santa Bárbara, Cuerpo de Guardia, Baluarte de la Reina, etc.

Del siglo XVIII data el recinto inferior donde encontramos el Revellín del Bon Repós, que hace actualmente las funciones de aparcamiento y en el que se ubica el monumento al ilustre militar alicantino Félix Berenguer de
Marquina que fuera capitán general de Filipinas y virrey de Nuevo México. El gran escudo de mármol Eblanco (siglo XVIII) que hay sobre la puerta de acceso al segundo recinto se hallaba en el Real Consulado del Mar, edificio destruido por una explosión.
En la actualidad, algunas zonas del castillo están siendo restauradas.


Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...